Proceso de Canonización

PROCESO DE CANONIZACIÓN

Publicación año 2000

Etapa Diocesana
Tras la conmemoración del X Aniversario de la muerte martirial de Mons. Oscar Arnulfo Romero, IV Arzobispo de San Salvador, el V Arzobispo de San Salvador, Mons. Arturo Rivera y Damas (QDDG), anunció formalmente que a partir de esa fecha (24 de marzo de 1990 ) dadas las valoraciones sobre las características de su vida y muerte, quedaba abierto el espacio pertinente y se procediera a Introducir la Causa de Canonización de Monseñor Romero y para tal empeño fue nombrado Postulador de la Causa el Pbro. Rafael Urrutia.

Para tener un mártir en sentido jurídico es necesario que se verifiquen dos cosas:

 

  1. A. Ante todo un acontecimiento histórico donde los autores son:

 

  1. un perseguidor que inflinge, por odio a la fe (doctrina) y/o otra virtud

    1. cristiana (moral). 
  2. la muerte a un cristiano que acepta voluntariamente la muerte y soporta pacientemente la misma muerte por amor a Cristo y por serle fiel y además;

La obra de reconocimiento de la Iglesia que, acepta en el fuero externo el evento martirial como expresión de fortaleza heroica, fundada sobre la caridad y que proponga con solemne declaración la imitación y veneración de los fieles.

Todos los elementos señalados en el literal A se encuentran con especial claridad en el marco histórico de la vida y muerte de Mons. Romero, por ello la Iglesia Arquidiocesana se siente llamada a poner en acto su obra de reconocimiento ya que la Iglesia desde el inicio de su historia ha tenido grande honor por sus mártires y ha reconocido su eminente santidad. Precisamente la convicción, por parte de los fieles, de la unión íntima de Cristo y de los mártires fue lo que indujo a los cristianos perseguidos a invocarlos para que orasen por ellos e intercedieran ante Dios a fin de obtener la gracia de imitarlos en la profesión integra de la fe.

La Canonización de Mons. Oscar Arnulfo Romero Galdámez

  1. Contribuirá a la renovación de la fe de muchos cristianos en el mundo enriqueciendola con la más intensa espiritualidad del pobre de Nazareth, con su misma convicción, entrega y esperanza;

  2. Será un permanente llamado a volvernos definitivamente a Dios del cual le provenía toda su fuerza y vitalidad.

  3. Descubrir en su ejemplo la integridad del ser cristiano y vivir verdaderamente la voluntad de Dios desde la perspectiva de quien se sabe hijo y lo entiende en referencia a sus hermanos, especialmente los pobres y palpar en ellos al Señor Resucitado.

  4. Será de mucho bien para la Iglesia Local y Universal reconocer oficialmente y dar a conocer el testimonio del Siervo de Dios Mons. Romero, como la eterna experiencia de un hombre Santo, que en la cotidianeidad de la vida de un país remoto de nuestra época ha sido radicalmente fiel a Dios en medio de una historia de dolor. Una vida que nos invita, a pesar de los obstáculos y tentaciones, a vivir en nuestros días el Evangelio tal como lo hicieron los primeros ejemplares cristianos.

  5. Contribuirá a rescatarlo para la vida de la Iglesia e iluminar el ministerio pastoral y la opción preferencial por los pobres y los pecadores, ya que su recuerdo sigue siendo también interpelación, denuncia, desenmascaramiento y exigencia de conversión, y estaríamos reivindicando, en el justo sentido del término, la persona y vida de Mons. Romero: muchos lo criticaron, lo desprestigiaron, lo condenaron, aplaudieron su crimen. Muchos que se decían católicos. Otros han querido manipularlo con fines no precisamente evangélicos. Pero es innegable que es un mártir salvadoreño, un cristiano contemporáneo "a carta cabal". Es parte de nuestra Historia de Salvación en El Salvador. Es nuestro MONSEÑOR, ejemplo y modelo para toda la humanidad que busca, en un mundo materializado y egoísta, darle sentido de la vida.

  1. Devolverá a los hombres de buena voluntad el legítimo derecho a enarbolar un ideal profundamente cristiano, como es el amor a los otros hasta el extremo. Y para los cristianos-católicos, lo hayamos conocido o no, será la expresión personificada del creyente que, con la coherencia de su testimonio y los principios fundamentales de su fe, entendió e hizo suya, con plena conciencia , la opción incondicional por la vida.

 

En que consta la etapa Diocesana: consta especialmente de actividades de investigación y de un PROCESICULO DIOCESANO, recabando la siguiente información:

A) Hemos recopilado todos los escritos editados de Mons. Romero, fundamentalmente artículos que se publicaron en diarios y periódicos, los cuales están contenidos en 4 tomos:

  1. Semanario " El Chaparrastique " vocero oficial de la Diócesis de San Miguel y el que significó su puerta de entrada al mundo de las comunicaciones y una de sus primeras responsabilidades dentro de su sacerdocio.
    ( Tomo I - 1944-1967)

  2. El Diario de Oriente semanario de la Ciudad de San Miguel (Tomo II - 1968-1976)

  1. La Prensa Gráfica rotativo capitalino de circulación nacional (Tomo II - 1969-1979)

  2. Semanario El Apóstol de la Diócesis de Santiago de María y del cual fuera su fundador (Tomo III - 1975-1977 )

  3. Semanario Orientación de la Arquidiócesis de San Salvador del cual fue Director ( Tomo III y IV - 1971-1980)

Además hemos recopilado:

  • La Biografía de Mons. Oscar A. Romero escrita por el sacerdote Jesús Delgado editada en 1990

  • El Diario de Mons. Romero editado en 1990

  • Sus Cartas Pastorales y Discursos

  • Mons. Oscar A. Romero. Su Pensamiento (Homilías) Tomo I-VIII

Actividades realizadas durante proceso Diocesano:

  • 24 de Marzo de 1993, día en el que nuestra Iglesia Arquidiocesana recordó el XIII Aniversario de su muerte martirial se presentó el 12 de mayo la Solicitud de Introducción de La Causa de Canonización de Mons. Oscar A. Romero Galdámez al Excelentísimo Señor Arzobispo Metropolitano Mons. Arturo Rivera y Damas (de Grata Recordación), presentándole toda la Documentación arriba citada.

  • Fue nombrada una comisión de Censores formada por los sacerdotes Jesús Delgado y Luis Coto para que estudiaran los escritos de Monseñor Romero y poder determinar si hay algo en ellos en contra de la fe y de las costumbres, a lo cual ya hemos obtenido una respuesta afirmativa de los censores.

  • El 12 de mayo de 1994, cuando el Sr. Arzobispo, Mons. Rivera Damas con Decreto fechado el 24 de marzo de 1994, en solemne ceremonia instaló el Tribunal Eclesiástico que instruiría el Proceso Informativo sobre la vida, martirio y fama de martirio del Siervo de Dios, Mons. Oscar A. Romero. El Tribunal quedó constituido por Mons. Ricardo Urioste, como Juez Delegado, Rvdo. Efraín Villalobos, Promotor de Justicia, Rvdo. Mariano Brito y Sra. Josefína de Fortín, Notarios Actuarios y el Sr. Guillermo Gómez, Notario Adjunto. A partir de entonces han prestado testimonio 33 testigos entre obispos, sacerdotes, religiosas, religiosos y laicos. Acto seguido a la constitución del Tribunal Eclesiástico, fue nombrada una Comisión de Peritos en Historia conformada por los sacerdotes; Jesús Delgado, Presidente y Rodolfo Cardenal, S.J., y Oscar Alvarez como miembros. Dicha comisión entregó la Prueba Documental y un extenso y valioso escrito conteniendo el marco social, político, económico y eclesial de El Salvador durante el ministerio Arzobispal de Mons. Romero. Dicho informe fue entregado el 9 de octubre de 1994 en una Sesión extraordinaria del Tribunal Eclesiástico según lo pide el Derecho.

  • Posteriormente la Postulación realizó la proclamación del Decreto sobre la observancia de los Decretos de Urbano VIII sobre el NO CULTO PUBLICO al Siervo de Dios, el cual es la afirmación de parte del Juez de la Causa de que no existe en el país manera de Culto alguno a la persona de Mons. Romero.

  • Además se hizo la PUBLICACION DE LAS ACTAS, acto procesual por el cual el Juez Delegado permite que el Promotor de Justicia y el Postulador de la Causa lean las actas levantadas durante el Proceso, en un tiempo determinado, y puedan solicitar testimonios complementarios de quienes ya han declarado, presentar nuevos testigos que puedan considerarse indispensables o manifestar su conformidad con lo realizado por el Tribunal.

    Una vez realizado este acto, un Copista que fue el último nombramiento para la Causa que realizó el Arzobispo Rivera Damas, en colaboración del Postulador, transcribió con fidelidad todas las actas del Proceso, preparando así el llamado "Trasunto" o Copia y así destinar toda la información a un Postulador en Roma para que este la ocupe como "copia pública" y acciones ante el Dicasterio Romano como representante de la Causa. Una de las copias queda en los Archivos de la Curia Romana, además del Original, siendo inaccesibles a cualquier persona.