Eucaristia en acción de gracias por el reconocimiento del martirio de Monseñor Oscar Romero

El 3 de febrero de 2015 fue un día histórico para nuestra Iglesia salvadoreña por la promulgación del decreto que reconoce el martirio del arzobispo Oscar Arnulfo Romero y Galdámez, asesinado por odio a la fe el 24 de marzo de 1980. Al conocerse la grata noticia las campanas de nuestros templos sonaron de alegría.

La Arquidiócesis de San Salvador expresa el profundo agradecimiento a San Juan Pablo II, a Benedicto XVI y de un modo especial al Papa Francisco, el primer Papa latinoamericano, por su gran estima, cariño e impulso sin igual dado a la causa de canonización del siervo de Dios Oscar Romero.

El domingo 8 de febrero en la Catedral Metropolitana se celebró la Santa Misa de acción de gracias por el reconocimiento del martirio de Monseñor Oscar Romero. Estuvieron presentes el arzobispo Mons. José Luis Escobar Alas, el obispo auxiliar Mons. Gregorio Rosa Chávez, sacerdotes, religiosos y una gran cantidad de fieles laicos en representación de nuestra Iglesia diocesana.

Es un don extraordinario para toda la Iglesia ver subir al altar a un pastor que dio la vida por su pueblo. El testimonio del Obispo salvadoreño, asesinado mientras celebraba la Santa Misa, traspasa las fronteras nacionales y eclesiales, dado que muchos hombres y mujeres en todo el mundo ven en él un defensor de los pobres y de la paz.

Como Pastor pasó a ser claramente el defensor de los pobres frente a una feroz represión. Se convirtió en ''defensor civitatis", según la tradición de los antiguos Padres de la Iglesia, defendió al clero perseguido, protegió a los pobres, defendió los derechos humanos. Fue amenazado constantemente y era consciente que su vida corría riesgo.

Monseñor Romero fue asesinado en el altar, en el momento más sagrado, mientras celebraba la Santa Misa el 24 de marzo de 1980. En él se quería atacar a la Iglesia que brotaba del Concilio Vaticano II. Finalmente después de un largo proceso que ha visto muchas dificultades el itinerario concluye. Gracias a Dios pronto tendremos en los altares a Monseñor Romero. 

Fuente: Arzobispado de San Salvador