Historia

Obra de Infancia y Adolescencia Misionera fue fundada hace más de 169 años ,  el 9 de mayo   1843, por un Obispo Francés: Mons. Carlos Augusto Forbin Janson.

Previamente  en el siglo XVII, un misionero perteneciente al Instituto de Misiones Extranjeras de París, creó un organismo en favor de los niños que recibió el nombre de “Obra Angélica”, pero aquella experiencia duró pocos años.

Mons. de FORBIN JANSON obispo de Nancy (Francia), impresionado por la miseria de los niños chinos que estaban abandonados en la calle, se sintió impulsado a fundar una obra semejante a la de la Propagación de la Fe, pero para los niños.

En el año  1822, Paulina Jericot había fundado en Lyon  ( Francia ), la Obra de la Propagación de la Fe.  Más tarde Mons. Forbin  estableció contacto con Paulina para atraer  su atención sobre las necesidades de los niños de los países de misión.

Paulina alentó a Mons., para que creara una obra especial, de la cual ella quiso ser el primer miembro; y se interesó en el  original proyecto de Mons. Forbin: AYUDAR A LOS NIÑOS A TRAVÉS DE LOS NIÑOS. Ella definió a la Santa  Infancia como la obra de la  propagación de la fe para los niños.

Mons. de Forbin Janson falleció el 11 de julio de 1844. La  respuesta al llamamiento de Mons. de FORBIN-JANSON fue sorprendente. En unos pocos años, esta obra de ayuda a los niños de los países paganos se propagó, no sólo en Francia, sino en Europa y luego en América del Norte, para llegar más adelante a América Latina y Asia. Su implantación en África ha sido más lenta: se ha logrado sólo desde hace unos decenios.

El 3 de mayo de 1922 , Pio XI da a la Obra de La INFANCIA MISIONERA la denominación de «pontificia»

El 4 de Diciembre de 1950, Pio XII instituye el Domingo Mundial de la Infancia Misionera.

En su Encíclica Evangelii Praecones, se expresa:"No ignoráis, venerables hermanos, que recientemente aún hemos instituido una fiesta, que de modo especial han de celebrar los niños para promover con oraciones y limosnas, la Obra de la Santa Infancia. Así se acostumbrarán estos hijitos nuestros a rogar insistentemente a Dios por la salvación de los infles; y tal vez brotará y se desarrollará en sus almas, envueltas aún en el aroma de la inocencia, la vocación misionera".