La POPF en el magisterio de la Iglesia

Maximum illud, carta apostólica de Benedicto XV (1919):

97. Sea la primera de [las Obras instituidas para ayudar a las sagradas misiones] la llamada “Obra de la Propagación de la Fe”, muchas veces elogiada ya por nuestros predecesores, y a la que quisiéramos que la Congregación de Propaganda la hiciera con sumo empeño rendir en adelante todo el ubérrimo fruto que de ella puede esperarse. Porque muy provista ha de estar la fuente principal, de donde no solo las actuales misiones, sino aun las que todavía estén por establecerse han de surtirse y proveerse.

98. Confiamos, sí, que no consentirá el orbe católico que, mientras los predicadores del error abundan en dinero para sus propagandas, los misioneros de la verdad tengan que luchar con la falta de todo.

Rerum Ecclesiae, encíclica de Pío XI (1926):

50. [...] la Obra de la Propagación de la Fe, evidentemente la principal de todas las fundadas en favor de las misiones y que —para gloria integérrima de la piadosísima mujer que la fundó y de la ciudad de Lyon— hemos trasladado acá dándole nueva organización y otorgándole ciudadanía romana, espera del pueblo cristiano nuevos recursos de su largueza que respondan enteramente a las múltiples necesidades de las misiones actuales y futuras.

Evangelii praecones, encíclica de Pío XII (1951):

67. [...] No hay por qué detenernos al presente a explicaros la excelencia, la necesidad y los méritos esclarecidos de estas Obras [Misionales Pontificias], las cuales enriquecieron nuestros predecesores con muchos y abundantes tesoros de indulgencias. Nos agrada sobremanera ver cómo se piden las limosnas de los fieles, especialmente el Domingo de las Misiones [...].

Código de Derecho Canónico (1983):

791. En todas las diócesis, para promover la cooperación misional: [...]

3.º celébrese el día anual en favor de las misiones [...].

Cooperatio missionalis, instrucción de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos (1998):

4. [...] La Obra Misional Pontificia de la Propagación de la Fe, para suscitar el interés por la evangelización universal en todos los sectores del pueblo de Dios y para promover en las Iglesias locales la ayuda, tanto espiritual como material, y el intercambio de personal apostólico. [...]

 

Tomado de: Obras Misionales Pontificias (ed.), 
La Iglesia Misionera. Textos del Magisterio Pontificio, Madrid, BAC, 2008