Espiritualidad

ESPIRITUALIDAD MISIONERA: ALMA DE LA MISION 

LLAMADA DE DIOS

La actividad misionera exige una espiritualidad específica, que concierne particularmente a quienes Dios ha llamado a ser misioneros. Esta espiritualidad se expresa ante todo viviendo con plena docilidad al Espíritu; ella compromete a dejarse plasmar interiormente por El, para hacerse cada vez más semejantes a Cristo. No se puede dar testimonio de Cristo sin reflejar su imagen, la cual se hace viva en nosotros por la gracia y por obra del Espíritu.  La docilidad al Espíritu compromete a acoger los dones de fortaleza y discernimiento, que son rasgos esenciales de la espiritualidad misionera [1]

La espiritualidad misionera tiene como referencia y modelo a Jesucristo, es una expresión de su seguimiento, que consiste en colaborar con el proyecto de Dios de que “todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad”. A continuación se mencionan algunos rasgos fundamentales de la espiritualidad misionera: El misionero es un discípulo de Cristo, sabe que antes de ser apóstol es preciso ser discípulo, es decir, ha tenido un encuentro vivo, personal con Jesús resucitado y vive cotidianamente en unión con Él en la oración y los sacramentos, principalmente la Eucaristía y la Reconciliación. Porque “no se puede anunciar a quien no se conoce”.

No hay auténtica experiencia espiritual que no sea a la vez misionera. Esta debe ser:

  1. Centrada en Cristo.
  2. Con la amorosa protección de María.
  3. Comunitaria y eclesial.
  4. Laical y misionera.
  5. Liberadora.
  6. Orante.
  7. Celebrativa

ESTILO MISIONERO DE JESÚS Y SUS DISCIPULOS

La misión nace de un profundo amor a Jesucristo, la esperanza que sostiene a los misioneros es la certeza que Jesús estará siempre con ellos hasta el fin del mundo.

De la conciencia misionera nace la vida misionera, un nuevo estilo de vida personal y comunitario producto de la libre y plena pertenencia a Cristo, primera y fundamental forma de testimonio misionero; la misión es seguimiento de Cristo. “Seguir a Jesús misionero, enviado del Padre, es misionar como Él, con sus criterios, actitudes, opciones y con la misma espiritualidad de Jesús”.[2]

ACTITUDES DEL DISCIPULO MISIONERO

  • Atención preferencial, ternura y acogida real con la misma compasión de Jesús por los más pobres y necesitados.
  • El comportamiento de los discípulos debe inspirarse en la moderación, en lo esencial; pobreza en alimentos, en el vestir, en las exigencias cotidianas y en las relaciones interpersonales; pues es el Reino el hecho más importante y prioritario en el que todas las demás cosas pasan a un segundo plano.
  • La misión debe desarrollarse en un clima de gratuidad y disponibilidad. Los discípulos deben estar dispuestos a darlo todo sin esperar nada a cambio, siempre preparados a toda situación. El Reino de hecho consiste en el amor gratuito con el cual Dios se pone libremente a disposición del hombre y de la mujer, sin reservas ni condiciones.
  • Los discípulos deben sufrir también los dolores y persecuciones del Maestro[3], pero no deben tener miedo. El Espíritu hablará por ellos[4] y el Padre los cuidará[5], ellos deben preocuparse sólo por dar testimonio y valiente de las exigencias radicales del Evangelio y de la Cruz de Jesús[6].

En Mateo 28, 18, encontramos el aspecto más evidente de la dimensión universal de la misión. Los discípulos deben anunciar el Evangelio a todo el mundo y a cada hombre y mujer, porque Jesús es la verdad del hombre, ha recibido del Padre todo poder en el cielo y en la tierra.

EL PERFIL DEL MISIONERO

El misionero es una persona:[7]

  • Con espiritualidad: formación espiritual: (fe viva; esperanza; caridad ; experiencia de oración)
  • Con formación moral.
  • Con formación doctrinal y apostólica.
  • Formación humana (capacidad de iniciativas; espíritu de diálogo; paciencia, fortaleza; optimismo; alegría)
  • El misionero debe ser un convencido de Cristo y convertido a Él.
  • Tener plena conciencia de ser un miembro del cuerpo eclesial y enamorado del Reino.
  • Sabe hacer un buen análisis de la realidad, con un profundo sentido humano.
  • Es una persona de  buen corazón, portador de consuelo, trabajador, comunitario, fraternal, capaz de dar el testimonio que el mundo espera, discreto y humilde.
  • Es alegre para servir.

MARIA, LA PRIMERA MISIONERA

Ella ha sido proclamada “dichosa por haber creído” y llena del espíritu santo, se levanta y va a anunciar a Isabel la buena noticia de Jesús (Lc 1,39ss)

La santísima virgen es pionera de la evangelización. Ella es evangelizadora en sí misma, y con su obra colaboró eficazmente en el cumplimiento de la misión de su hijo. Es como la estrella que todos los jóvenes, han de mirar, si quieren seguir el camino correcto de la misión.

Ella lo sigue acompañando como a la primera comunidad para ayudarlos a cumplir bien su misión. “Es modelo de todos los discípulos y evangelizadores por su testimonio de oración, de escucha de la palabra de dios y de pronta y fiel disponibilidad al servicio del Reino hasta la cruz” (SD 15)

COMO LOS APOSTOLES

Nuestra fe está basada en la de los apóstoles. Ellos son nuestros primeros hermanos y modelos misioneros. En ellos aprendemos cómo ser discípulos, cómo anunciar el Evangelio y cómo formar comunidades cristianas. A ellos nos encomendamos para que intercedan por nosotros. Ellos están al comienzo, en el centro y al final de toda misión; por ello el joven los acoge como sus mejores amigos y compañeros de misión.

CON SAN FRANCISCO JAVIER

Es expresión viva de actividad misionera, de acción varonil, de riesgo y aventura, de celo apostólico y de amor a los hombres. Misionero de la India y del Japón, supo adaptarse a los demás, encarnar el Evangelio y entregarse completamente a las misiones.

En él cada joven encuentra el ejemplo del misionero que va “más allá de las fronteras”.

Y SANTA TERESITA DEL NIÑO JESUS

Es prototipo de vida espiritual misionera, de silencio, de delicadeza femenina, de entrega decidida al Señor, de cooperación misionera. Su actividad a favor de las misiones superó todas las fronteras ya que dedicó su vida a ella por medio de la oración, el sacrificio y las cartas que dirigía a los misioneros para animarlos en su labor apostólica.

Los vinculados a Juventud Misionera se interesan en conocer, imitar y difundir las virtudes de otras “figuras misioneras” como Monseñor Oscar Arnulfo Romero; San Francisco de Asís, San Pedro Claver, Santo Toribio de Mongrovejo y otras cercanas a ellos.


  • [1]RMi 87
  • [2]Segundo Galilea, “El camino de la espiritualidad, Ed. Paulinas 1992, p.260
  • [3]Mt. 10, 16-25
  • [4]Mt. 10, 19-20
  • [5]Mt. 10, 24-31
  • [6]Mt. 10, 32-39
  • [7]AG 25-26