Jornada Mundial del Enfermo 2012

El capellán, la asistencia religiosa y la capellanía Conferencia del P. ARNALDO PANGRAZZI,

Pbro. Dr. Arnaldo Pangrazzi M.I,académico del Instituto Internacional de Teología Pastoral Sanitaria Camilianum, Roma.

1. Introducción

En la entrada del hospital “S. Giacomo” de Roma, está esculpida la siguiente frase: “Ven para ser sanado, si no sanado al menos curado, si no curado al menos consolado”.

Los tres verbos: “sanar”, “curar”, “consolar”, proponen varios horizontes de salud y de esperanza. A menudo los agentes sanitarios, los enfermos y los familiares focalizan su atención en uno de estos, generalmente la recuperación física, dejando de lado o minimizando el valor de los otros.

Al examinar las prioridades de las diferentes profesiones, podemos decir que los médicos se preocupan sobre todo de “sanar”, las enfermeras de “curar” y los capellanes de “consolar”. A la luz de su preparación técnica y científica, los médicos se sienten llamados en primer lugar a la tarea de sanar, a través de diagnosis particulares, operaciones quirúrgicas o terapéuticas, tienden a dar salud y vida a quien está enfermo.

El seguimiento pastoral de los moribundos Conferencia del P. ARNALDO PANGRAZZI,

Uno de los ámbitos privilegiados de la acción pastoral se refiere al seguimiento de los moribundos.

La pastoral de los moribundos está muy condicionada por el clima cultural que atravieza la sociedad actual, llevada a exorcizar la muerte. Entre los aspectos culturales que contribuyen a complicar el encuentro con la muerte tenemos:

– el clima de hedonismo y materialismo existente;
– la negación de la muerte, considerada un tabú;
– la medicalización y el tecnicismo que deshumanizan el morir;
– la institucionalización, que confina el morir a los centros sanitarios;
– la remoción de la muerte de la vida cotidiana;
– el lenguaje lleno de eufemismos que enmascara la realidad por lo que el cáncer se convierte en “aquel feo mal” o una “neoplasia”; la muerte es anunciada con: “se ha ido”, “nos ha dejado”, “ha desaparecido”, porque decir “ha muerto” parece deshumano;
– el paternalismo, que se manifiesta en actitudes protectivas;
– el énfasis biológico que reduce el morir al proceso físico sin tener en cuenta el ser global de la persona.

La Unción de los Enfermos y el Viático Conferencia de EUGENIO SAPORI

Introducción

Ante las respuestas referentes al número de los sacramentos, no estamos fuera de lugar si afirmamos que para muchos fieles dicho número cambia según las propias informaciones y convicciones; si preguntamos además qué significado tiene la unción de los enfermos y el Viático, nos daremos cuenta que a menudo muchos no saben dar una respuesta o sus ideas están confundidas, incluso erradas, en lo que se refiere al significado y a la importancia de estosmedios de gracia.

El sacramento de la unción de los enfermos

Un testimonio fundamental de como lo enseñaron los Padres desde los inicios de la Iglesia, lo encontramos en la carta de Santiago (5, 14-16); y sobre todo tiene un profundo significado la historia de la caridad practicada a favor de los enfermos, aunque debemos notar un modo diferente de celebración a lo largo de los siglos. De hecho, la Iglesia celebraba este sacramento bajo dos formas, ya sea para los enfermos que para los moribundos: en este segundo caso podemos afirmar que se trató de una concepción no totalmente correcta de las varias rúbricas; de aquí la tradición que se desarrolló sobre todo entre el Concilio de Trento y el Vaticano II de dar el sacramento sólo a quien estaba por morir, creando así la mentalidad que cuando llegaba el sacerdote... ya no había nada que hacer.

Biblia y la Enfermedad

«Levántate y vete; tu fe te ha salvado»
El tema de la Jornada Mundial del Enfermo de 2012 «La gracia especial de los sacramentos de sanación», con el lema que acompaña «Levántate y vete; tu fe te ha salvado» (Lc 17, 19), es el referente para estas Jornadas de delegados y para la Campaña del Enfermo 2012. En campañas anteriores hemos profundizado en los sacramentos, descubriendo que la fe nos lleva a la celebración que fortalece la vida y la transforma.
 
El anhelo de obtener la curación de las enfermedades es tan antiguo como la aspiración a la existencia y a la salud. En los grandes acontecimientos de la existencia la fe aparece con todo su realismo: «Dios no me ha dado la gracia de creer», decía un ateo ante la proximidad de la muerte. En el don de la fe se abre el ser humano a la fuerza curativa y salvadora que proviene de Dios y actúa en el interior de la persona.
 
Parece evidente que el hombre de hoy busca apasionadamente la salud, pero quizás de lo que está necesitado es de salvación. Con el enunciado «el poder curativo de la fe» emprendemos un nuevo curso, un camino vivido con el coraje y con la pasión de quien tiene la certeza de preguntar ya desde ahora aquello que constituirá la felicidad para siempre: el amor del Dios Trino.
 
En esta ocasion ofrecemos algunas Figuras biblicas, momentos o pasajes que nos ayudan en el trabajo pastoral con los enfermos. 

JESÚS, LOS ENFERMOS Y EL TESTIMONIO CRISTIANO. Pautas para una pastoral de la salud transformadora

Doc. Pbro. Juan Vicente Chopin 
 
Está fuera de discusión el hecho de que Jesús sanó a muchos enfermos.
Por tanto, ellos tienen un lugar privilegiado en su ministerio terreno.
Si se estudian detenidamente se notará
que todas las sanaciones nos dejan una rica enseñanza.

Los sacramentos en la enfermedad

El Departamento Nacional de Pastoral de la Salud, de la Conferencia Episcopal Española en el año 1994 presentó  una nueva Campaña del Día del Enfermo . Era la décima, desde que surgió esta iniciativa pastoral en 1985, El tema que ese año presentaba  la Campaña en era: La celebración de los sacramentos en la enfermedad.

 
Tras la evangelización, es ésta la segunda gran tarea que la Iglesia debe realizar semper et ubique, en todo momento y lugar, para ser fiel a la misión encomendada por Jesucristo. Pero su puesta en práctica comporta la superación de no pocos malentendidos, deformaciones, rutinas y otros defectos de los que adolece la celebración de todos los sacramentos y, en particular de los destinados especialmente al tiempo de la enfermedad.

Angelus del Santo Padre Benedicto XVI con Ocasión a la Jornada Mundial del Enfermo 2012

El Evangelio de este domingo nos presenta a Jesús que cura a los enfermos: primero a la suegra de Simón Pedro, que estaba en cama con fiebre, y Él, tomándola de la mano, la sanó y la levantó; y luego a todos los enfermos en Cafarnaún, probados en el cuerpo, en la mente y en el espíritu; Él "curó a muchos ... y expulsó muchos demonios" (Mc 1,34). Los cuatro evangelistas coinciden en testimoniar que la liberación de enfermedades y padecimientos de cualquier tipo, constituían, junto con la predicación, la principal actividad de Jesús en su vida pública. De hecho, las enfermedades son un signo de la acción del mal en el mundo y en el hombre, mientras que las curaciones demuestran que el Reino de Dios --y Dios mismo--, está cerca. Jesucristo vino para vencer el mal desde la raíz, y las curaciones son un anticipo de su victoria, obtenida con su muerte y resurrección.