¿Que se Propone ?

ENFERMOS ACTIVAMENTE MISIONEROS

Se propone aprovechar el enorme caudal de gracias y bendiciones que pueden ofrecer los enfermos crónicos, los ancianos, los limitados físicos y los que padecen alguna enfermedad o dolor, en bien de la Iglesia y de la Salvación de toda la humanidad. Pues bien, esta Obra Misional ayuda a los enfermos a quienes los asisten en los sufrimientos humanos.

 

CIMENTADOS EN LA ESPIRITUALIDAD

         En U. E. M. Ofrece a los enfermos la vivencia de una espiritualidad con dimensión misionera que se convierte en fuente de santificación, puesto que en la escuela de la Cruz del Señor. Ellos se hacen sus verdaderos discípulos, los testigos vivientes de su muerte y resurrección ante quienes los rodean y ante el mundo entero, para sufrir mejor.

 

         EN COMUNIÓN FRATERNA

         La Comunión Misionera que se crea, les permite establecer, además, lazos especiales de fraternidad con todos los que son golpeados por el dolor y las limitaciones.

 

         EN APERTURA UNIVERSAL

         Y, sobre todo los vincula y les abre los horizontes de la misión universal para que contribuyan eficazmente con su ofrenda de oraciones, de sacrificios, de inmolación, a la acción misionera de primera Evangelización en el mundo entero. En efecto, el enfermo, con ayuda de sus animadores entenderá que puede cooperar desde su lecho de dolor, a la manera de Cristo en la Cruz, a su anuncio entre quienes no lo conocen, a la construcción de comunidades Eclesiales nuevas, a la promoción de los valores del Reino de Dios en todos los lugares, al sostenimiento y apoyo de los misioneros y misioneras que están en el campo de acción,  o a los que se sienten débiles o desanimados.

 

         EN LA ESCUELA DE LA CRUZ DE CRISTO

         Hablando del valor redentor del dolor humano, el Papa Juan Pablo II dice “en la medida en que el hombre se hace partícipe de los sufrimientos de Cristo en cualquier lugar del mundo y en cualquier tiempo de la historia, completa a su manera aquel  sufrimiento mediante el cual Cristo ha obrado la redención del mundo”.

         El enfermo desde su fe debe descubrir en su dolor y sufrimiento la cercanía del amor de Dios, su identidad con Jesucristo Redentor, la presencia del Espíritu Santo que lo Santifica, lo salva, lo fortalece y le permite ofrecer su dolor por la Obra Evangelizadora de la Iglesia. Quien sufre o está enfermo puede expresar como San Pablo “cumple en mi carne lo que falta a la Pasión de Cristo”, pues su fe y su participación activa en la vida sacramental le conceden la gracia de identificación con Jesucristo, con lo cual se hace miembro vivo de su cuerpo.