Rosario Eucarístico Misionero

Guía: Queridos amigos: En su Ultima Cena, Jesucristo nos dijo “He deseado ardientemente compartir esta Pascua con ustedes”. Ese Jesús, que está vivo y realmente presente en la Eucaristía quiere que le sigamos regalando un poco de nuestro tiempo para amarlo, para alabarlo y para adorarlo. Hoy está aquí, frente a nosotros, sobre el altar, presente y vivo en ese pedacito de pan que ya no es pan, sino el Cuerpo Vivo de Cristo, que está esperando que lo amemos y que lo adoremos.  Vamos a unirnos a nuestros hermanos de todo el mundo que en este mismo momento, en cada uno de los rincones de los cinco continentes, están frente a Jesús Eucaristía adorándolo. Vamos a rezar juntos el Rosario Eucarístico, contemplando los misterios de la vida de Jesús, en los cuales nos revela y nos regala para siempre su cuerpo y su sangre hechos pan y vino. (Canto)

  1º Misterio: La multiplicación de los panes.

Guía: Alabado sea Jesucristo en el Santísimo Sacramento del Altar.

R: Sea por siempre bendito y alabado, Jesús Sacramentado.

Lector:“En aquellos días, Jesús y sus apóstoles se retiraron en una barca a un lugar solitario para descansar. Pero muchos los siguieron desde todas las ciudades y llegaron antes que ellos. Al llegar, Jesús sintió compasión de aquella muchedumbre y se puso a enseñarles muchas cosas. Era ya una hora muy avanzada cuando los discípulos se le acercaron y le dijeron: ‘Ya se hace muy tarde. Despídelos para que vayan a sus aldeas y puedan comer’. Jesús les contestó: ‘Dénles ustedes de comer’. Los disípulos preguntaron alarmados: ‘¿De dónde vamos a sacar para darle de comer a tanta gente? Tan sólo tenemos cinco panes y dos peces’. Entonces Jesús ordenó a la multitud que se sentara en la hierba y tomando los cinco panes y los dos peces, levantó los ojos al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y los repartió entre los discípulos para que los fueran sirviendo. También repartió los peces. Todos comieron hasta saciarse, y con lo que sobró se llenaron doce canastos. Los que comieron los panes fueron unas cinco mil personas.” (Mc 6,31-44)

 

Guía:  Jesús nos manifiesta con signos y prodigios su poder. Hoy multiplica los panes para que los que vean sus obras, crean en El. Nuestra fe es la respuesta a Jesucristo que se revela y se nos entrega en esta  noche hecho pan y vino. Nos unimos en este 1° Misterio a nuestros hermanos de Europa, el continente blanco, símbolo de la raza aria, cuya fe se está apagando lentamente, pidiendo a Dios que reavive nuestra fe. Expresemos nuestra fe en Jesucristo respondiendo a cada oración: ‘En Tí creemos, Señor, te adoramos’.

 

  • Porque creemos, Jesús, que Tú eres el Pan Vivo que ha bajado del Cielo, te decimos...
  • Porque creemos, Jesús, que Tú estás realmente presente en el Pan y el Vino que recibimos en la Eucaristía, te decimos...
  • Porque creemos que en cada Eucaristía revivimos tu Pasión, Muerte y Resurrección, te decimos...
  • Porque creemos Señor,  que si comemos tu Cuerpo y bebemos tu Sangre tendremos Vida Eterna, te decimos...
  • Porque creemos Señor Jesús, que tu Carne es verdadera comida, y tu Sangre es verdadera bebida, te decimos...
  • Porque creemos Jesús, que al recibirte en la Eucaristía nos hacemos uno contigo y con tu Padre, te decimos...
  • Porque creemos Señor, que al compartir la Eucaristía nos unimos a toda la Iglesia en un solo cuerpo, te decimos...
  • Desde lo más profundo de nuestro corazón, elevamos nuestra oración personal a Jesucristo, expresándole nuestra fe…

Guía:  Jesús está realmente presente ahí en el Altar, frente a nosotros, esperando que creamos en El, que lo adoremos y que lo amemos. El está aquí, tan cerca de nosotros, que hasta lo podemos tocar…. (Canto)

 

2º Misterio: Jesús nos dice que El es el Pan de Vida.

Guía: Alabado sea Jesucristo en el Santísimo Sacramento del Altar.

R: Sea por siempre bendito y alabado, Jesús Sacramentado.

Lector:“En aquel tiempo, la gente le preguntó a Jesús: ‘¿Qué debemos hacer para obrar como Dios quiere?’. Jesús les respondió: ‘La obra de Dios consiste en que crean en Aquel que El ha enviado’. Ellos entonces le dijeron: ‘¿Y qué señal nos das Tú para que viéndola creamos en Tí? Nuestros padres comieron el maná en el desierto,  según está escrito: Pan del Cielo les dio a comer’ Jesús les respondió: ‘En verdad, en verdad les digo: No fue Moisés quien les dio el pan del cielo. Es mi Padre el que les da el verdadero pan del cielo, porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da vida al mundo’. Entonces le dijeron: ‘Señor, danos siempre de ese pan’. Y Jesús les contestó: ‘´Yo soy el Pan de la Vida. El que venga a mí no tendrá hambre, y el que crea en mí, no tendrá nunca sed’.” (Jn 6,28-35)

Guía:  Jesús nos dice que El es el Pan de Vida, que quien vaya a El no tendrá hambre, y el que crea en El no tendrá nunca sed. Jesús quiere ser todo para nosotros. Junto a El nada puede faltarnos. Si nos dejamos llenar por El, no necesitamos nada más para ser felices. En este 2° Misterio nos unimos a nuestros hermanos de Asia, el continente amarillo, que viven en la mayor de las miserias del mundo, donde  el hambre es el pan de cada día. Nos entregamos confiados en los brazos de nuestro Señor Jesucristo, respondiendo a cada oración: “Contigo Jesús, no tendré más hambre, no tendré más sed”

 

  • Contigo no tendremos más hambre y sed, Señor. A tu lado nada nos faltará.
  • Toma Señor nuestro corazón y haz que a tu lado toda preocupación y problema desaparezca
  • Danos la gracia de recibir tu Cuerpo y Sangre para saciar el hambre de nuestro corazón
  • Señor, ponemos toda nuestra confianza en ti, porque siempre nos guias y nos acompañas. Te damos gracias por darnos la oportunidad de unirnos a ti semanalmente en la Eucarstía.
  • Limpia Señor nuestros corazones para que nuestro encuentro espiritual sea puro y sincero
  • Aumenta, Señor, la fe y la esperanza de aquellos que más te necesitan. Derrama tu santa bendición sobre aquellos que sufren el hambre y la miseria, para que encuentren en ti consuelo.
  • Desde lo más profundo de nuestro corazón, elevamos nuestra oración personal a Jesucristo, entregándonos confiadamente a El…

Guía:  Jesús está realmente presente ahí en el Altar, frente a nosotros, esperando que creamos en El, que lo adoremos y que lo amemos. (Canto)

  3º Misterio: Jesús nos promete que quien come su Cuerpo y  bebe su Sangre, tendrá la Vida Eterna.

Guía: Alabado sea Jesucristo en el Santísimo Sacramento del Altar.

R: Sea por siempre bendito y alabado, Jesús Sacramentado.

  Guía:“En aquellos días, Jesús enseñaba a las muchedumbres diciendo: ‘En verdad, en verdad les digo: El que cree tiene vida eterna. Yo soy el Pan de la Vida. Sus padres comieron el maná en el desierto y murieron.  Este Pan que baja del Cielo es para que quien lo coma no muera. Yo soy el Pan Vivo bajado del Cielo. El que coma de este pan, vivirá eternamente. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día’.” (Jn 6, 47-51a.54)

  Guía: Al dejarnos el regalo de su Cuerpo y Sangre en la Eucaristía, Jesús nos dejó también la esperanza en que no moriremos jamás. Sembró en nosotros la confianza de que si comemos su Cuerpo y bebemos su sangre, tendremos Vida Eterna. En este 3° Misterio nos unimos a nuestros hermanos de Oceanía, el continente azul rodeado de agua, donde esa vida que Jesucristo vino a traer en abundancia, recién está comenzando a florecer, manifestando nuestra confianza en la promesa de Jesús. Respondemos a cada oración: “Tú eres Señor el Pan de vida. Mi vida sin ti no será vida”.

 

  • Porque Tú nos prometiste que quien come tu cuerpo y bebe tu sangre tiene Vida Eterna, te decimos...
  • Porque todos los domingos nos das la oportunidad de comulgar, y de hacernos parte de Tí, te decimos...
  • Porque tu misericordia dura para siempre, eres compasivo y lento para el enojo, te decimos...
  • Porque en momentos de soledad y amargura levantamos nuestro grito al cielo y tenemos plena seguridad de tu presencia, Señor, te decimos...
  • Porque sabemos que Tú nos resucitarás en el último día, te decimos...
  • Porque quisiste quedarte entre nosotros hecho pan y vino para acompañarnos y darnos fuerza, te decimos...
  • Porque nos prometiste que estarás con nosotros hasta el fin de los tiempos, te decimos...
  • Porque sabemos que sin ti no somos nada, que nuestra vida sin ti no es vida, te decimos…
  • Desde lo más profundo de nuestro corazón, elevamos nuestra oración personal a Jesucristo, poniendo nuestras vidas en El…

  Guía:  Jesús está realmente presente ahí en el Altar, frente a nosotros, esperando que creamos en El, que lo adoremos y que lo amemos. (Canto)

4º Misterio: Jesús nos anuncia que al comer su Cuerpo y beber su Sangre, nos hacemos uno con El, y El se hace uno con nosotros.

Guía: Alabado sea Jesucristo en el Santísimo Sacramento del Altar.

R: Sea por siempre bendito y alabado, Jesús Sacramentado.

 

Lector:“En aquellos días, Jesús enseñaba a las muchedumbres diciendo: ‘Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí y yo en él. Al igual que el Padre, que vive, me ha enviado y yo vivo por el Padre, también el que me coma vivirá por mí.’.” (Jn 6,55-57)

 Guía: Jesús nos enseñó que por medio de la Eucaristía nos hacemos uno con El, y El se hace uno con nosotros. Esto nos llena de alegría porque Dios mismo nos permite sentir su presencia dentro de nosotros, y esta alegría nos mueve a alabarlo desde lo más profundo de nuestro ser. En este 4° Misterio nos unimos a nuestros hermanos de Africa, el continente verde, que sufren la guerra y la violencia, pidiendo a Dios que nos haga uno entre nosotros y con El. A cada oración respondemos con el pacto de fidelidad a nuestro Señor del Milagro: “Nosotros somos tuyos y Tú eres nuestro”

  • Porque estás ahí presente en la Eucaristía, queremos decirte...
  • Porque te haces uno con nosotros y nos permites ser uno contigo en la Eucaristía, queremos decirte...
  • Porque por medio de la Eucaristía haces que todos seamos uno en la Iglesia, queremos decirte...
  • Por el amor de tu entrega en la Cruz para salvarnos y darnos Vida Eterna, queremos decirte...
  • Porque tu quieres que nosotros seamos uno para que el mundo crea, queremos decirte...
  • Porque contigo se alegra nuestro corazón, queremos decirte...
  • Porque en la Eucaristía nos haces miembros de un solo Cuerpo, queremos decirte...
  • Porque tú quieres que en Ti seamos un solo corazón y una sola alma, queremos decirte...

·         Desde lo más profundo de nuestro corazón, elevamos nuestra oración personal a Jesucristo, pidiendo por la unidad de nuestros hogares, nuestras familias y nuestra comunidad…

Guía:  Jesús está realmente presente ahí en el Altar, frente a nosotros, esperando que creamos en El, que lo adoremos y que lo amemos. Cantamos: Como Cristo nos amó.

5º Misterio: La institución de la Eucaristía en la Ultima Cena.

Guía: Alabado sea Jesucristo en el Santísimo Sacramento del Altar.

R: Sea por siempre bendito y alabado, Jesús Sacramentado.

 

Guía:“Sabiendo Jesús que iba a ser entregado, reunió a los Doce para cenar. Mientras estaban comiendo, Jesús tomó pan y lo bendijo, lo partió, y dándoselo a sus discípulos dijo: ‘Tomen y coman, éste es mi Cuerpo’. Luego tomó una copa,  y luego de dar gracias se las dio diciendo: ‘Beban todos de ella, porque esta es mi Sangre de la Alianza, que será derramada por muchos para el perdón de los pecados’. Y agregó: ‘Hagan esto en memoria mía’.” (Mt 26,26-28; 1Cor 11,25)

 

Guía: Al dejarnos su Cuerpo y su Sangre, Jesucristo nos hizo dos grandes regalos: primero, su presencia en nuestras vidas de una forma visible, como alimento, y segundo, la Vida Eterna, que es el regalo más grande que podría habernos hecho. En este 5° Misterio nos unimos a todos nuestros hermanos de América, el continente rojo por la sangre de los mártires. Conscientes de la maravilla de sus presentes, queremos darle gracias sinceramente. Lo hacemos, respondiendo a cada oración: “Gracias Señor”

 

  • Porque al recibir tu Cuerpo y Sangre nos fortaleces en la fe, te decimos...
  • Porque con tu Cuerpo revives nuestro espíritu, te decimos...
  • Porque te ofreces cada domingo en la Eucaristía, te decimos...
  • Por la fuerza que nos renuevas en cada Eucaristía, te decimos...
  • Porque a pesar de nuestras miserias, te entregas a nosotros sin condiciones y con amor, te decimos...
  • Porque en cada Misa nos esperas para regalarnos una vez más tu Cuerpo y tu Sangre, te decimos...
  • Porque en cada Comunión, no miras nuestros pecados, sino nuestra fe, te decimos...
  • Desde lo más profundo de nuestro corazón, elevamos nuestra oración personal a Jesucristo, expresándoles todo nuestro agradecimiento por quedarse hecho pan y vino entre nosotros.

 

Guía: Jesús está realmente presente ahí en el Altar, frente a nosotros, esperando que creamos en El, que lo adoremos y que lo amemos. (Canto)