la Misión de la Iglesia en medio de la Crisis del País- Mons. Romero

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MISIÓN DE LA IGLESIA EN MEDIO
DE LA CRISIS DEL PAÍS

Palabras de Mons. Oscar Arnulfo Romero. Extractos de la homilía del
29º Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo B
En ocasión al DOMUND – 21 de Octubre de 1979

Sobre el Mensaje del Papa Juan Pablo II para el día de las Misiones año 1979:

Recogiendo una frase de su primera encíclica, hace el mensaje para este año. La frase es ésta: … “la misión no es una destrucción de valores, sino una reasunción de valores, es una nueva construcción.” De allí toma sus tres pensamientos para decir qué es el día de las Misiones: “El día en que la Iglesia recuerda a todos que tienen el encargo de ir a todos los pueblos pero no a destruir los valores de los pueblos, sino a asumirlos, elevarlos, purificarlos, cristianizarlos; así resulta una nueva construcción que respeta la índole de cada pueblo e inserta en todos los pueblos la universal cultura cristiana. Respetando la variedad de los pueblos hace una sola cultura, la que Cristo trajo, la del hombre nuevo”.

Me parece que es bien oportuno todo esto para enfocar -desde esa perspectiva de Iglesia Universal, de Palabra de Cristo liberadora, de Iglesia que lleva una misión a los pueblos, no para matar los valores auténticos, sino para purificarlos y hacer algo nuevo de todos los países, con todo ese contenido doctrinal- este momento precioso que vive nuestra república. Las lecturas de hoy coinciden plenamente con esta idea misional.

“Yo les invito a asumir este llamamiento para que vivamos nuestra fe cristiana aquí en El Salvador haciendo de los cristianos, hombres y mujeres, esperanza de salvación y de liberación en este momento trascendental”.

Digo que las lecturas bíblicas se sitúan de tal manera que yo quisiera dar a mi homilía el título de mi cuarta carta pastoral. Se llamará así: “MISIÓN DE LA IGLESIA EN MEDIO DE LA CRISIS DEL PAIS”.

1) MISIÓN DE LA IGLESIA: “El sitio de cada hombre ya tiene un puesto; nosotros haríamos muy mal en querer lo que nosotros deseamos y no aceptar lo que Dios quiere de nosotros”. “El que quiera ser grande, sea vuestro servidor y el que quiera ser primero sea esclavo de todos. Porque el Hijo del Hombre no ha venido para que le sirvan sino para servir y dar su vida en rescate por todos. ¡Esta es la misión de la Iglesia!”

“Misión que sigue un camino en pos de Cristo desinteresadamente y que como Cristo, debe decir: “No he venido a buscar ventajas, honores, cosas que solamente adulan el paladar de la vanidad. He venido a servir”.”

“Por eso, la primera lectura nos presenta a Cristo profetizando como el Siervo, el Siervo de Dios, el que va a servir, y dando su vida es la muestra más grande del servicio: “no se distinguirán en mi Reino por sentarse a mi derecha o a mi izquierda sino por el amor con que sirvan a los otros”. Esta es la vocación de la Iglesia vocación de servicio”.

2) LA CRISIS DEL PAÍS Y LOS PECADOS DEL PUEBLO: Ya les dije el pensamiento clave del pensamiento del Papa para este día de las Misiones: “La misión no es nunca una destrucción sino una reasunción de valores y una nueva construcción”. Yo encuentro en las lecturas de hoy, precisamente las raíces de las crisis y de los pecados de los pueblos. En este segundo punto iluminemos, con la palabra de Dios que se ha leído, las realidades de nuestra crisis salvadoreña. Ojalá acertemos con prudencia la posición de la Iglesia en el momento actual de El Salvador.

El evangelio menciona el pecado de las autoridades: “Los jefes de los pueblos tiranizan a los pueblos -les dice Cristo-; y los poderosos los oprimen”. ¿Ven cómo Cristo usa ya palabras duras para denunciar los pecados de su tiempo: de los abusos de autoridad y de los abusos del poder, del dinero y de todo lo que signifique un poder sobre los hombres? No se usa muchas veces la autoridad y el poder económico y social para el bien, sino para tiranizar y para oprimir. Constatación del evangelio de hoy.

La primera lectura cuando nos habla que Cristo muerto es la expresión del pecado de su pueblo. Qué hermosa figura para ver, desde ese Cristo muerto en la cruz, toda la sangre derramada en nuestro pueblo; y mirar cómo en la muerte se expresa, precisamente, el crimen del pueblo, el pecado. “Por los pecados del pueblo, muere, dice Isaías.

También la segunda lectura donde la epístola a los Hebreos nos habla de un Cristo que nos comprende en nuestras debilidades porque él también sufrió, se encarnó, se identificó con nosotros, menos en el pecado. El pecado degrada al hombre y Cristo que se identificó con el hombre no se identificó con el pecado para salvarlo. El pecado es la antítesis de Cristo.

Cabe decir aquí, que esta hora de El Salvador es una hora de sincera conversión, que de nada servirá crear estructuras nuevas si no hay hombres nuevos que las manejen. Y los hombres no se fíen sólo de los cambios estructurales, sino que todos, también los eclesiásticos, también los cristianos tenemos que hacer una revisión profunda de vida y cambiar de acuerdo con las exigencias de la justicia y del amor en nuestra patria.

3. CRISTO MODELO Y FUERZA DEL VERDADERO HOMBRE LIBERADOR

Objetivo del día de las Misiones:
“Hoy cuando decimos que El Salvador necesita hombres y mujeres verdaderamente inspirados en la verdadera liberación, qué bello cae el pensamiento del Papa diciendo que el día de las Misiones es el día en que la Iglesia universal ora, medita, trabaja para que todos los hombres reciban el mensaje de la palabra de Cristo, como un mensaje de esperanza, de salvación y de liberación total”.

a) Modelo:
– Se identifica con el pueblo
Buscando en las lecturas de hoy un apoyo a este pensamiento, diré que en Cristo encontramos el modelo del liberador, hombre que se identifica con el pueblo hasta llegar los intérpretes de la Biblia a no saber si el Siervo de Yahvé, que proclama Isaías, es el pueblo sufriendo o es Cristo que viene a redimirnos. Qué hermoso cuando un liberador se identifica tan profundamente con el pueblo, que su causa es la misma causa del pueblo y del individuo que libera.

– Asume sus culpas y debilidades
Cristo es el modelo porque su encarnación también asume las culpas del pueblo. Él, en vez de denunciar y echar en cara a los otros, toma los pecados y debilidades de los hombres y con carga hacia la cruz para pagar a Dios la deuda que nosotros teníamos. En Él fuimos perdonados todos los pecadores.

– También lo mueve al sacrificio, limpiar y hacer un pueblo digno de Dios. Es el modelo de un hombre que de veras quiere gloriarse de liberar a su pueblo. Yo auguro para esta hora al nuevo gobierno, a todos los colaboradores que está llamando, y a todo el pueblo de buena voluntad, a que de veras “miremos a Cristo y tratemos de imitarlo en el ambiente de nuestras responsabilidades, a identificarnos con la causa de la patria y a ser capaces de morir para que sea feliz nuestro pueblo”.

b) Fuerza.
– Vino a traernos nueva vida
Fuerza, digo también, porque Cristo vino no sólo como un liberador demagógico: “He venido -nos dice en el evangelio de hoy- no a ser servido sino a servir y a dar mi vida por el pueblo”. Cristo da su vida para que el hombre tenga vida eterna.

Terminemos con la preciosa perspectiva de la segunda lectura. La carta a los Hebreos que habla del Cristo Sacerdote Eterno que ha penetrado los cielos y lleva la marca del sufrimiento, que comprende la miseria de los hombres para que podamos acercarnos con confianza al trono de la gracia. Él está dispuesto a derramar la fuerza de su salvación a través de esta Iglesia que somos nosotros. No vamos solos en nuestro esfuerzo liberador, el Eterno Sacerdote va con nosotros y nosotros podemos acudir a Él para capacitarnos y ser de verdad los liberadores que esta hora necesita la patria. Así sea…

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