Conociendo la JUMI

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LA JUVENTUD MISIONERA

“Os pido que seáis profetas de la alegría: el mundo nos debe reconocer por el hecho de que sabemos comunicar a nuestros contemporáneos el signo de una esperanza ya realizada, la de Jesús, muerto y resucitado por nosotros” (San Juan Pablo II).

La Juventud Misionera es un servicio de animación y formación misionera ofrecido por las Obras Misionales Pontificias desde la Obra de la Propagación de la Fe (POPF), para ayudar a los jóvenes a crecer en la fe católica y a realizar la propia vocación con espíritu misionero universal. Para ello asocia en grupos fermento a los jóvenes que mas se comprometen en la animación misionera de otros jóvenes.

La Juventud Misionera no pretende organizar ni ser un movimiento; presta un servicio de animación y formación misionera sin distinción alguna del apostolado que los jóvenes estén realizando en la comunidad.

La juventud necesita caminos para responder a Jesús. La juventud Misionera propicia a los jóvenes vivir la experiencia que los apóstoles, los 12 discípulos y muchos cristianos, han tenido con Jesús. A los jóvenes hoy, el Señor los llama: “ven y sígueme” (Mt 19, 21), “ustedes son mis amigos” (Jn 15, 14), “vayan y evangelicen” (Mt 28, 19), “yo estaré con ustedes siempre” (Mt 28, 20b). Así son invitados a vivir una especial comunión con El: viviendo con El y como El, son Enviados a ir en su nombre para realizar con su poder la misión que les ha encomendado. Vivir ese discipulado, hacer día a día ese seguimiento e ir como misionero con Jesús y como Él, es el camino que se hace en Juventud Misionera.

Además, cuando varios jóvenes quieren asociarse para compartir este camino, Jesús crea ellos la comunión-misión que obró con los Apóstoles. De Él vendrá la fuerza para ser efectivamente “fermento misionero”. La Juventud Misionera fue fundada para ayudar a los jóvenes en su formación y proyección misionera a todo el mundo.

Hoy la Juventud Misionera está comprometida en muchos países sirviendo al mundo y a la iglesia. Así se cumple la misión encomendada por la Iglesia a la Obra Pontificia de la Propagación de la Fe: Difundir entre los católicos, desde la infancia, el sentido verdaderamente universal y misionero, estimular la recogida eficaz de subsidios a favor de todas las misiones y suscitar vocaciones ad gentes y de por vida (Cfr R.M.84).

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