El Amor de Cristo nos apremia

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EL AMOR DE CRISTO NOS APREMIA
50 AÑOS DEL DECRETO AD GENTES

El amor de Cristo nos apremia (2 Cor 5,14), he querido comenzar este articulo con esta frase magistral y exigente de San Pablo porque hablar del Decreto “Ad gentes” es hablar del Ser de la Iglesia y cómo ella se ha concebido a sí misma en el transcurso de toda una Historia que comienza con el mandato de Jesús a los pescadores de Galilea ahora convertidos en pescadores de Hombres.

La Iglesia que en su Naturaleza es ser Misionera no hace, sino trasmitir el amor de Cristo en toda su extensión a todos los pueblos.

Este encuentro de amor compartido con los pueblos le ha hecho reflexionar sobre cómo debe de trasmitir este amor ante una diversidad de pueblos que van surgiendo sabiéndose ella, la Iglesia, como un instrumento unitario de salvación en Cristo el enviado del Padre.

Los 50 años que cumplirá el concilio y de manera especial el Decreto Ad gentes el 7 de Diciembre de este año 2015 nos hace sentir además, de una Iglesia cercana y fraterna que vivencia el amor de Cristo: a una Iglesia reconciliada y reconciliadora, pues, fue una fecha como la que celebraremos, cuando esta Iglesia levanta la mutua excomunión que existía desde 1054 entre la Iglesia de Oriente y Occidente, la celebración de las misas en las lenguas vernáculas etc.
Este empuje de amor que comenzó con el buen Papa San Juan XXIII (25 de Enero de 1959), que antes de ser Papa fue Director de las Obras Misionales Pontificias de Italia, es un verdadero empuje Misionero que se abrió paso con la promulgación, un 7 de Diciembre de 1965 con el Papa Pablo VI.

Celebrar pues, 50 años de “Ad gentes” es celebrar el Gozo, el amor del Evangelio corriendo en el ser de cada Misionero que viene desde el Papa, los Obispos, Sacerdotes, Laicos comprometidos en la extensión del Reino de Dios recibido por Mandato del mismo Jesús. Su hermano en Cristo y Sacerdote.

Padre Oscar Arnulfo Martínez Director de OMP

Diócesis de San Miguel

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