90 años del DOMUND

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Hace 90 años, el Papa Pío XI aprobaba la instauración en toda la Iglesia del
Domingo Mundial de la Propagación de la Fe, el conocido DOMUND. Era el 14
de abril de 1926. Pío XI, el Papa de las misiones, como se le ha calificado por su
interés en despertar la conciencia misionera, unía esta decisión suya a muchas
otras que dieron un verdadero impulso a las misiones.

CONOZCAMOS LA HISTORIA:
A las pocas semanas de ser Papa, en 1922, convierte las OMP en Pontificias, es decir, las
hace formar parte del corazón de la Iglesia, a la Obra de la Propagación de la Fe, a la de Infancia Misionera – conocida en aquel entonces como Santa Infancia – y a la Obra de San Pedro Apóstol del Clero Indígena.

Las declara instrumento principal y oficial de la cooperación misionera de toda la Iglesia. Surgen así las Obras Misionales Pontificias como las conocemos hoy. Tres años después, en 1925, abre en el Vaticano, en el conocido patio del Belvedere, una espléndida Exposición Misionera, aprovechando la afluencia de peregrinos al año santo. Quería promover las vocaciones misioneras, suscitar el interés de los fieles por los problemas de las Misiones y excitar su generosidad espiritual y material.

En febrero de 1926, publica la célebre encíclica Rerum Ecclesiae, en la que reafirma la importancia y urgencia de los objetivos misioneros programados al principio de su Pontificado. “La Iglesia -afirma en esta encíclica- no tiene otra razón de ser sino la de hacer partícipes a todos los hombres de la redención salvadora, dilatando por todo el mundo el reino de Cristo”. Y es, precisamente en este año, cuando va a tener lugar otro hecho significativo: La Jornada Universal de las Misiones la establece el Papa el penúltimo domingo de octubre convirtiendo en efectivo un gesto que había sorprendido a todos el 4 de junio de 1922, en su primer año como Papa.

Se celebraba el tercer centenario de la creación de la Congregación Vaticana de Propaganda Fide, la congregación de las misiones, de la que dependen y forman parte las Obras Misionales Pontificias.

Pío XI, durante la homilía de aquel día, DOMINGO 17 DE OCTUBRE DE 1926 se quitó su blanco solideo y se lo presentó a los fieles, a los sacerdotes y a los obispos que llenaban San Pedro para pedir ayuda económica para las misiones.

Antes de terminar ese año, él mismo consagrará a los seis primeros obispos chinos de la historia. El 14 de diciembre de 1927, este Papa verdaderamente de las misiones, proclamaba a santa Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz, patrona de las misiones juntamente con san Francisco Javier. Dejaba claro, una vez más, que sin la oración y el ofrecimiento, que tanto había pedido a todos los fieles del mundo, «en vano se cansan los albañiles».

EN EL DOMUND LA IGLESIA SE PROPONE:
1. Promover la oración por las misiones.
2. Dar a conocer la situación de la misión en todo el mundo.
3. Favorecer la animación misionera de los sacerdotes y el Pueblo de Dios.
4. Dar a conocer la Obra de la Propagación de la Fe
5. Promover la cooperación económica como ayuda concreta a las misiones

La cooperación con las misiones no es cosa de un día

Hace algunos años la cooperación espiritual y material con las misiones parecía que era solamente para el mes de octubre o para el Domingo Mundial de las Misiones. Ahora sabemos que cuando hablamos de cooperación con las misiones, nos referimos a la responsabilidad misionera de todo el Pueblo de Dios, Obispos, sacerdotes, religiosos y laicos, cada uno según
su vocación (AD 28, LG 17, PO 2) y esto no puede ser cosa de una vez al año. Que hermoso sería que hoy, hagamos eco en la vida de la Iglesia el documento de Aparecida, y todos ayudemos a construir verdaderas «parroquia misionera», no solamente celebremos de la mejor manera posible el Domingo Mundial de las Misiones una vez al año, sino que la animación, formación y cooperación misionera, sean parte «vital» en el plan anual de pastoral misionera de nuestras parroquias.

EN PALABRAS DEL PAPA FRANCISCO:

“No dejemos de realizar también hoy este gesto de comunión eclesial misionera. No permitamos que nuestras preocupaciones particulares encojan nuestro corazón, sino que lo ensanchemos para que abarque a toda la humanida”.

Mensaje para el DOMUND 2016

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